
Mi primera vez siempre fue a escondidas. En ocasiones a oscuras, en ocasiones detrás de mis párpados. A veces contigo, a veces yo solo. Nunca con nadie más. De todas ellas, hubo una especial: la última.
La última vez fue la única primera vez que nunca llegó a consumarse. Fue en la que me obligaste a abrir los ojos.
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