- El País: El fiasco de la aerolínea catalana
- El Mundo: El Govern se desvincula de toda responsabilidad sobre el futuro de Spanair
- Spanair en la Wikipedia
domingo, 29 de enero de 2012
Limonair, negocio insostenible
jueves, 26 de enero de 2012
Paquito, no culpable
Referencias:
viernes, 20 de enero de 2012
Y de postre... SOPA
Referencias:
- Si la ley SOPA hubiese existido hace 10 años...
- Álex de la Iglesia: «¿Qué pasa ahora con los contenidos legales de Megaupload?
- Anonymous replica al cierre de Megaupload atacando webs del Gobierno
- Google Noticias - del 16/01/2012 al 20/01/2012: SOPA
lunes, 16 de enero de 2012
Familia de rocas condenada por provocar hundimiento de crucero
2 formas de orinar sobre el trabajo propio
Referencias:
- Cuando la supervivencia depende de un retrete
- EE UU investiga un vídeo en el que marines orinan sobre talibanes muertos
- Google Noticias - semana del 09/01/2012 al 15/01/2012: marines orinar afganistán
- Google Noticias - semana del 09/01/2012 al 15/01/2012: haití terremoto aniversario
lunes, 9 de enero de 2012
Los recortes de la Sastrería Soberano

Vicente era el propietario de la Sastrería Soberano desde hacía poco más de treinta años. Anteriormente, había pertenecido a un viejuno que dedicó la mayor parte de su vida a confeccionar sotanas para la santa iglesia, pero Vicente supo dar la vuelta a aquel negocio en decadencia y encontrar nuevos mercados en el sector del espectáculo. Su mejor cliente, El Circo del Bienestar, era una compañía de ámbito nacional de gran prestigio y proyección, cuyo número estrella era una serie de ejercicios de equilibrismos imposibles. Cada año renovaban por completo su vestuario, lo que suponía grandes beneficios para Vicente.
miércoles, 4 de enero de 2012
Las piruletas de Iñaki

El padre de Iñaki era el tendero del barrio. De entre toda la variedad de productos que exponía en su colmado, había uno que llamaba especialmente la atención, sobre todo a los ojos de los niños que asomaban sus narices por encima del mostrador: un enorme cubo de plástico transparente repleto de piruletas. Iñaki tampoco era inmune a tan dulce reclamo y, pese a que su padre le había dicho «siempre que quieras una, sólo tienes que pedírmela», se le hacía la boca agua cada vez que regresaba de la escuela y pasaba por el lado del tentador cubo.
Una tarde, tras las clases, regresaba con su amigo Eltrepa y al despedirse frente al colmado, éste le dijo: «Oye, Iñaki, ¿te atreverías a meter la mano en el cubo de las piruletas?» Lo cierto era que Iñaki siempre había sido un niño echado para adelante, competitivo en los partidillos de fútbol en el recreo y que gustaba de considerarse valiente. No se paró a pensar en la necesidad que tenía de agarrar unas cuantas piruletas, sino en el desafío que Eltrepa le acababa de proponer. «Pues claro que me atrevo», respondió, «tú distrae a mi padre». Pocos minutos más tarde, los dos niños estaban a la vuelta de la esquina, repartiéndose el botín. Cinco piruletas para Iñaki y tres para Eltrepa, las que le habían entrado en el puño.
Aquella misma tarde, Iñaki estaba en su habitación, intentando justificar lo que había hecho. Su padre le daba una piruleta cada vez que la pedía, por tanto, reunir cinco era tan sólo una cuestión de tiempo. Meter la mano en el cubo sólo había adelantado acontecimientos, no le había dado nada que tarde o temprano no pudiese conseguir. De la misma forma, si en vez de un puño, cogía dos, tampoco supondría una gran diferencia. Incluso, pensó, si proponía a su padre ayudarlo a rellenar el cubo con las cajas que había en el almacén, podría apartar alguna de vez en cuando. Además, argumentó, podría vender parte de esa caja en clase. Total, no se iba a comer una caja entera de piruletas él solo, y así podría sacar algo de dinero que ya no tendría que pedir a su padre. Aunque para eso, decidió, iba a necesitar ayuda para distribuir las piruletas. Tenía que contarle la idea a Eltrepa.




