Una familia de rocas al completo, que residía en la costa italiana desde el siglo XVI, ha sido condenada por no apartarse para dejar paso libre a un crucero repleto de turistas. El capitán fue el primero en apearse del buque y acercarse hasta la comisaría más cercana para denunciar los hechos. «Yo ya me olía que no se iban a apartar», ha declarado, «este tipo de rocas gastan una cara muy dura».
La sentencia, hecha pública esta mañana, condena a toda la familia de rocas a convertirse en gravilla. Para ejecutar la sentencia, ya ha sido concedida una partida de algo más de 4 millones de euros del erario público, para dragar toda la zona de costa y transportar la roca hasta la cantera más lejana. «Tenemos el deber indiscutible de hacer efectiva la ley», ha declarado el Ministro del Interior, satisfecho con la resolución.
Por su parte, las rocas han preferido mostrar su indignación con la sentencia ocupando sus respectivos puestos en la costa con normalidad y guardando silencio.
Referencias:

Las rocas. ¡Que vida más dura!
ResponderEliminarSí. Sobre todo cuando llevan tantos años aguantando la erosión constante.
EliminarEl juez condena a cadena perpetua a un bote salvavidas que llevó a la orilla contra su voluntad al capitán del crucero y su pilingui tras caer accidentalmente sobre el acusado, cuando lo que en realidad deseaba el oficial jefe del navío era permanecer a bordo hasta la evacuación total de la tripulación.
ResponderEliminar"Asumo toda la responsabilidad y se me caen los remos sólo de pensar que no volveré a ver una puesta de sol en el mar". Declaró el bote que cumplirá su condena en el estanque del Retiro de Madrid.
Jejeje, parece tan surrealista como la verdad :) Gracias por tu comentario, Héctor.
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