
Lunes
no sé levantarme.
No es hasta que la cama se pudre
y cae hecha pedazos
cuando debo erguirme
y con la ayuda de mis débiles brazos
aprisionar mi cabeza
y girarla ciento ochenta grados
para mirar de frente
Martes
no sé qué hago aquí.
Olvidé dónde estaba la puerta de entrada,
el motivo de mi visita,
los papeles que necesitaba
y la hora del café.
Esclavo de la inercia.
Miércoles
no sé dónde para.
La metí en el bolsillo cuando me la diste,
en una cajita al llegar a casa,
la saqué para rememorar el día 15,
la pegué con dos tiritas en mi costado,
la dejé caer cuando atardeció,
la seguí con la mirada por la mañana,
cuando la brisa nueva se la llevó
para no volver,
no volver,
no volver otra vez.
Jueves
no sé dar media vuelta
un número impar de veces.
Y huyo siempre hacia delante,
siempre mirando hacia atrás,
con los puños cerrados, tenso,
a la espera de estrellarme con la pared.
No sé qué día es hoy.
Sábado
no sé sentirme culpable.
Por haber perdido el tren,
por dejar pasar el momento,
por no tenerlas todas conmigo,
por no haber bebido de la misma copa,
por apostar a la carta más baja,
por no haberte hecho caso,
por pedirte perdón.
Lunes
no sé por qué perdí el domingo
escribiendo tonterías sobre las que no sé
cuando sólo hay una cosa sobre la que sé.
Te sé a ti.
no sé levantarme.
No es hasta que la cama se pudre
y cae hecha pedazos
cuando debo erguirme
y con la ayuda de mis débiles brazos
aprisionar mi cabeza
y girarla ciento ochenta grados
para mirar de frente
Martes
no sé qué hago aquí.
Olvidé dónde estaba la puerta de entrada,
el motivo de mi visita,
los papeles que necesitaba
y la hora del café.
Esclavo de la inercia.
Miércoles
no sé dónde para.
La metí en el bolsillo cuando me la diste,
en una cajita al llegar a casa,
la saqué para rememorar el día 15,
la pegué con dos tiritas en mi costado,
la dejé caer cuando atardeció,
la seguí con la mirada por la mañana,
cuando la brisa nueva se la llevó
para no volver,
no volver,
no volver otra vez.
Jueves
no sé dar media vuelta
un número impar de veces.
Y huyo siempre hacia delante,
siempre mirando hacia atrás,
con los puños cerrados, tenso,
a la espera de estrellarme con la pared.
No sé qué día es hoy.
Sábado
no sé sentirme culpable.
Por haber perdido el tren,
por dejar pasar el momento,
por no tenerlas todas conmigo,
por no haber bebido de la misma copa,
por apostar a la carta más baja,
por no haberte hecho caso,
por pedirte perdón.
Lunes
no sé por qué perdí el domingo
escribiendo tonterías sobre las que no sé
cuando sólo hay una cosa sobre la que sé.
Te sé a ti.
Borroso como la imagen, original como tu !!
ResponderEliminarGracias, por lo de borroso. Jejeje. Si enfocásemos la imagen, saldría yo.
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