¿Hay vida extraterrestre?
Puede parecer una pregunta más cercana a la ciencia-ficción que a nuestra realidad cotidiana. Nosotros, los ciudadanos de consumo, la asociamos rápidamente con alguna de las muchas películas sobre el tema, y solemos contestar con un sí o un no basándonos más en una creencia especulativa que en un fundamento científico. Sin embargo para los que se dedican a ello, los científicos, no es una pregunta que se discuta tras una cerveza a la salida de un cine, sino una incógnita que flota detrás de sus fórmulas matemáticas, una cuestión que se intenta abordar desde la base empírica pero que encierra en sí misma multitud de cuestiones morales y filosóficas. Intentemos acercarnos un poquito más a ella. Sólo un poquito.
Principio de MediocridadCopérnico fue uno de los artífices en desplazar la Tierra del centro del Universo y colocarla en órbita en torno al Sol. El Principio de Mediocridad expande la teoría de Copérnico, afirmando no sólo que no estamos en una posición privilegiada en el cosmos, sino que la Tierra es un planeta de tantos, orbitando alrededor de una estrella de tantas, que ni siquiera está en el centro de una galaxia sino a medio camino de uno de sus brazos, formando parte de un cúmulo indeterminado de galaxias. Nosotros, como sus pobladores, tampoco tendríamos nada de particular, y por probabilidad debe haber vida en otros de los miles de planetas que deben existir con condiciones similares a las nuestras.
Hipótesis de la Tierra RaraPor contra, los hay que sostienen que nuestro planeta es en realidad un privilegiado. Son tantas las condiciones que se deben cumplir para que en un planeta se dé la posibilidad de que surja vida, condiciones de carácter geofísico, geoquímico y astrofísico, que la coincidencia de todos ellos nos tienta a creer en los milagros. Algunas de las condiciones más características serían orbitar a una distancia adecuada (llamada zona habitable) de una estrella de tamaño y luminosidad adecuada, para no ser una roca demasiado irradiada o congelada. Tener una riqueza en componentes y agua suficiente para ofrecer un caldo de cultivo a organismos unicelulares. Disponer de una masa suficiente como para retener, por la acción de la gravedad, su propia atmósfera. Mantener un movimiento de rotación y traslación estable y de duración razonable para que la sucesión del día, la noche y las estaciones no provoque altibajos de temperatura demasiado pronunciados. No estar rodeado de cuerpos celestes demasiado masivos que perturben su órbita, así como disponer de algún satélite de suficiente masa como para que controle las mareas y el desplazamiento de los ejes del planeta.
¿Podemos saberlo?Pero no queremos quedarnos ahí. No sólo buscamos vida unicelular, sino pluricelular, y más concretamente seres vivos inteligentes, capaces de desarrollar una cultura y tecnología avanzada. Un posible acercamiento a una respuesta vendría de una forma fiable para rastrear la existencia de planetas extrasolares, es decir planetas de fuera de nuestro sistema solar. Podemos estudiar gran cantidad de estrellas, determinar la distancia que nos separa de ellas, si son sistemas binarios (2 estrellas orbitando la una en torno a la otra) o su tamaño y luminosidad. Pero encontrar planetas entraña mucha más dificultad ya que no son objetos luminosos. Una existencia masiva de planetas orbitando en las estrellas que podemos observar implicaría dificultades para la hipótesis de la Tierra Rara y favorecer el Principio de Mediocridad.
La Paradoja de FermiSurgió como contraposición a la creencia de que si existen innumerables sistemas planetarios la probabilidad de la existencia de vida es muy alta. Afirma que si existe vida tecnológicamente avanzada en algún lugar del universo visible, debería ser relativamente fácil encontrar alguna evidencia de ello, por ejemplo emisiones de radio. El proyecto SETI se dedicó al rastreo de ondas de radio en el cielo, sin encontrar prueba alguna.
Ecuación de Drake
El presidente del Instituto SETI, Frank Drake, desarrolló una fórmula para calcular la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia con vida inteligente y capaces de emitir emisiones de radio detectables. Dicha ecuación está basada en una serie de factores y supuestos, pero es capaz de llegar a una conclusión: la cantidad de civilizaciones con capacidad de comunicarse en nuestra galaxia es igual a la cantidad de años que dura una civilización. Es decir: una civilización que logra no ser autodestruida por su propia tecnología sería capaz de sobrevivir durante mucho tiempo y encontrar numerosas civilizaciones extraterrestres. En nuestro caso concreto, la cantidad de civilizaciones que podríamos detectar en nuestra galaxia sería de 50, que son los años que llevamos intentando comunicarnos.
Alguna conclusiónLa búsqueda y consideraciones sobre la vida extraterrestre no se queda aquí. Existen otras teorías variadas, algunas más estrambóticas que se plantean la existencia de una vida radicalmente diferente a cómo la conocemos, basadas en el silicio en vez de en el carbono, o con una fuente de vida originada en el amoníaco en vez del agua. Una de las más interesantes es la Hipótesis de Gaia, que sugiere que es la propia vida, una vez creada, la que forma un sistema retroalimentado con su hábitat, y fomenta y mantiene las condiciones necesarias para la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario